Secretos de la faja para el entrenamiento de cintura

Las fajas reductoras son piezas esenciales cuando de remodelar nuestra silueta se trata. Pero como venimos al mundo sin outfit incorporado, es posible que nuestro cuerpo necesite un proceso de adaptación para acostumbrarse a usar una faja con naturalidad

Hazel González


El “waist training” o entrenamiento de cintura es un método que busca moldear la zona comprendida entre las caderas y la caja torácica con el trabajo de abdominales frontales y oblicuos, realzando las curvas naturales del cuerpo femenino y consiguiendo esa ansiada figura de reloj de arena con la ayuda de un corsé o una faja que comprimen el contorno.

La faja o corsé, según las reglas del «waist training», debe ponerse para practicar deporte (aunque ya se está empezando a abusar y son muchas las famosas que la ocultan bajo sus modelitos de alfombra roja y street style) para conseguir progresivamente la disminución de diámetro de su cintura. Pero hay que tener en cuenta ciertos aspectos importantes, el primero es que la faja es tan sólo un complemento que aumenta los beneficios de seguir una dieta saludable y de practicar ejercicios. No olvides la regla de oro para un cuerpo perfecto: 70 por ciento alimentación, 30 por ciento ejercicio.

Reducir la cintura es lo que persiguen todas las chicas que apuestan por el nuevo método de adelgazamiento de las estrellas.  Pero existen distintos modelos para conseguirlo. Lo importante es que cuenten con forro interior.

Tipos de fajas


Corsé bajo el pecho con varillas de acero en espiral. Los hay brocados, de satén e incluso denim. Reducen la cintura hasta 15 centímetros por la gran compresión que ejercen.

Faja moldeadora de látex, las más populares. Tienen varillas de acero y se abrochan con corchetes por la parte delantera permitiendo diferentes ajustes. Sólo con ponértelo reducen 5 centímentros y los hay de muchos colores. Para una talla fija ahora lo venden también con cremallera.

Faja moldeadora con tirantes, igual que la anterior pero con mayor sujeción.

Fajas Xtrem Power Belt, con una compresión más livina de tipo elástico.

Corsé de poliéster para usarlo como reductor cintura pero no para practicar deporte.

Las fajas reductoras son piezas esenciales cuando de remodelar nuestra silueta se trata. Pero como venimos al mundo sin outfit incorporado, es posible que nuestro cuerpo necesite un proceso de adaptación para acostumbrarse a usar una faja con naturalidad.

Si aplicas uno a uno los tips que verás a continuación, con toda seguridad serás la mejor candidata para usar una faja remodeladora con éxito.

Aumenta progresivamente el uso de tu faja

Usar faja siempre te servirá como una excelente fuerza motivadora para recordarte la promesa de renovación corporal que has hecho contigo misma. Sin embargo toma en cuenta que los extremos nunca son buenos, y que si jamás te has puesto una faja, puede que 24 horas ininterrumpidas sea mucho para el primer día de uso.

Empieza llevando tu faja de tres a cuatro horas como máximo, permitiéndote experimentar qué tan a gusto te sientes con ella. Durante este tiempo realiza actividades cotidianas diversas para evaluar qué tan bien se acopla la prenda a tu estilo de vida.

El tiempo reducido de uso puede serte muy útil durante tu primera semana de prueba. Sumar dos horas de hábito es una excelente idea luego de superado este lapso, hasta que logres alcanzar un promedio de 12 a 16 horas de rutina diaria.

No uses tu faja para dormir

Cuida no excederte en el tiempo de uso y que no se te vaya la mano cuando ya te acostumbres a llevar tu faja durante muchas horas al día. Es necesario descansar, así que aprende cuándo parar. El descanso permite que los músculos se relajen y se vayan reacomodando en el nuevo lugar al que la faja los ha ido direccionando.

Si duermes con tu faja comprimiendo tus órganos y músculos toda la noche, puede que llegues a detestarla “sin razón aparente”. Luego no hallarás manera de disfrutarla de nuevo.

Mantente hidratada

Quizás te preguntes qué relación hay entre la hidratación corporal y el uso de una faja. Pues tiene que ver, y mucho. Y esto no solo aplica para cuando estés comenzando a usar tu nueva faja, sino para siempre que uses este tipo de prendas.

Cuando llevas faja aceleras la eliminación de grasas y calorías, y cualquier cuerpo que aumente su velocidad para deshacerse de los lípidos, es un cuerpo que necesita mayor hidratación.

Consumir un litro ½ de agua en promedio, te ayudará a mantenerte hidratada mientras tus músculos trabajan en reducir las grasas. Más todavía, si decides combinar el uso de tu prenda reductora con jornadas de ejercicios.

No compres tallas de faja menores a la tuya

Desmontemos mitos: la idea de que adelgazarás más rápido llevando una faja más pequeña que tu talla, es falsa. De hecho, una faja de talla inferior a la tuya solo contribuiría a que tu cuerpo la rechace.

En lugar de esta práctica poco inteligente, asegúrate de tomar muy bien tus medidas antes de comprar tu faja. Incluso, guíate con una tabla de medidas adecuada y evitarás malas experiencias con la adquisición de una prenda que no es para ti.

Sé constante y paciente en el uso de tu faja. No te desanimes si notas que los músculos caen con flacidez cuando te desvistes por completo.

Si bien este tipo de prendas tiene la capacidad de reducir de dos a tres tallas al instante, los resultados duraderos solo serán visibles luego de su uso prolongado. Recuerda que se trata de un trabajo de remodelación progresiva que irás notando por fases de recompensa.

Ahora lo importante, ¡es que ya estás lista para comenzar!

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